CAPULA

Hay que hacer una parada en este pequeño pueblito colonial, que se mantiene aislado del crecimiento de otras regiones de Michoacán, para recorrer sus calles blancas y sentir que se viaja a otra época. La tradición alfarera es centenaria, sin embargo, los artesanos le dieron un giro al retomar las famosas catrinas de José Guadalupe Posada para convertirlas en elegantes figuras de mil tamaños, colores y estilos. Sin embargo, macetas, soles y otras figuras también se siguen produciendo.

Actividades

Arte Popular

 

Entre los conocedores de la alfarería, Capula es un referente de talla mundial. Sus artesanos, conformados en más de 400 talleres familiares, han llevado el oficio del barro a alturas exquisitas. Elaboradas con métodos que, a veces, vienen de la época prehispánica y pintadas a mano con técnica puntillista, las piezas que producen pueden dilatar días en ser terminadas. En su variante más exótica, la cerámica de Capula toma la forma de vistosas ?catrinas?, que se han convertido en uno de los temas favoritos de los artistas de la comunidad.

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Tesoros de México

 

Capula es un pueblo pequeño, bonito y sin mayores opulencias, y también es un tesoro. Tiene menos de 5,000 habitantes, se encuentra sólo a 15 kilómetros de Morelia, no mucha gente lo conoce. Tiene ese sabor fuertemente colonial de tantos pueblos michoacanos y una iglesia de piedra. Sobrevive de pequeñas empresas familiares, casi todas de alfareros. Y es por esta razón, más que ninguna otra, que Capula es excepcional. No son propiamente artesanos sus pobladores, son verdaderos artistas del barro. Capula es un tesoro por su gente.

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