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Esta ruta comprende lo mismo históricas ciudades que
paisajes naturales, playas y pequeños y pintorescos pueblos
con grandes atractivos turísticos. De la elegancia de
Morelia hasta la alocada vida nocturna de Acapulco, de las
ruinas de Tzintzuntzan a la vida urbana de Uruapan, éste es
un inolvidable recorrido rico en historia, paisajes y lo más
memorable, su gente.
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Destinos que integran la ruta
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ZIRAHUÉN
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TAXCO
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Un verdadero paraíso para los amantes de los deportes
al aire libre y de la naturaleza, Zirahuén —que en
purépecha significa “Espejo de los dioses” — está
plagado de leyendas y fantasía. Es un lago de
tonalidades verdeazuladas, rodeado de espesos bosques
de encinos y pinos. La simple contemplación de este
paisaje, con los trinos de las aves como fondo
musical, deja con la boca abierta al viajero. Aquí
pueden practicarse la pesca, la natación, el buceo, el
kayak y el veleo, así como ciclismo de montaña,
caminatas y paseos a caballo.
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Quizá su ubicación, enclavada en las montañas, ha
hecho que Taxco conserve el encanto de una ciudad
pequeña que, sin embargo, nació esplendorosa, producto
de las minas de plata a su alrededor. Fue el real de
minas más importante durante la Colonia y José de la
Borda, el minero más relevante de la historia de
México, mandó a construir la formidable iglesia de
Santa Prisca, una joya del barroco. Aún es el lugar
predilecto para quienes buscan joyería de plata, y en
sus alrededores existen diversas opciones de
ecoturismo.
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ACTIVIDADES +
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CUERNAVACA
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CIUDAD DE MÉXICO
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Maximiliano tuvo aquí su casa de campo, y su ejemplo
fue seguido por los habitantes del DF y otras ciudades
cercanas, pues el excepcional clima de la ciudad la
convierte en un atractivo que alegra durante todo el
año. Vale la pena visitar el famoso Palacio de Cortés,
que fue hogar del conquistador; el Jardín Borda (de
los Habsburgo), la imponente catedral y la zona
arqueológica de Teopanzolco, en honor a
Huitzilopochtli y Tláloc. Es buena idea ir en tiempos
de carnaval para ver a los chinelos, danzantes de
coloridos trajes.
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Todo confluye en esta gran urbe, la más antigua del continente americano: edificios coloniales, vestigios prehispánicos y la vorágine de la vida contemporánea. Su variedad de espacios culturales y de sitios patrimoniales le han conferido su carácter cosmopolita.
Sus barrios, todos distintos, ofrecen experiencias bohemias, sofisticadas, divertidas, de aprendizaje y mucho más. Pero conocer el Centro Histórico, donde todo se originó, es sin duda imprescindible. Y en el abanico de posibilidades del Distrito Federal no falta el ámbito rural, cápsulas de paz verde como las que ofrecen paseos por los canales de Xochimilco.
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TEPOZTLÁN
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Tepoztlán es un imán para viajeros de todo tipo.
Acomodadas junto a las energéticas cimas del
Tepozteco, sus callecitas empedradas reciben a quienes
vienen a deleitarse con la comida de su mercado; a los
que necesitan una lectura del tarot o un masaje
ayurvédico; a aquellos que sólo andan en busca de una
ganga en el tianguis de artesanías; a los que van a
ver su ex Convento de la Natividad, declarado
Patrimonio de la Humanidad; a quienes suben las
alturas para ver la pirámide o escalar en roca. Todos
son bienvenidos y nadie se arrepiente de haber ido.
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